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Madre de la madre.

Hace unos días se celebró el día de la madre. Un día bonito, lleno de flores y chocolate, donde se recuerda la importancia que para cada uno de nosotros ha tenido esa figura, siempre asociada al amor, calidez, contención y apego.

La madre es fundamental en el desarrollo de cualquier hijo. Se puede vivir sin madre, sí, pero no sin dificultades, más aún si no existe nadie que pueda ocupar ese lugar en los primeros años de vida, algo que a veces, desgraciadamente ocurre.

Pero no quiero hablar de esos temas tan tristes hoy.

Hoy quiero hablar feliz y orgullosa de Ella, de Mi Madre.
Y es que gracias a cómo ella ha sido, soy yo hoy. Particularmente como madre.

Al haber tenido a mi hija, me he dado cuenta de que gracias a cómo se ha comportado mi madre conmigo, me siento segura, confiada, capaz.

Es de las pocas personas con las que no me he sentido juzgada al comenzar a criar a mi bebé, como comentaba en este post.

Y eso que no es fácil. Las madres de las madres, cuentan con la experiencia y…

La importancia del vínculo.

Vínculo según la Real Academia Española de la Lengua se define como: "unión o atadura de una persona con otra".
Si bien es cierto que la palabra atadura tiene connotaciones negativas, hay que reconocer que el vínculo del que voy a hablar en parte ata y mucho.

Cuando nacemos venimos al mundo desnudos, en cuerpo y en afectos. Igual que ponemos a nuestros bebés ropa y los envolvemos en suaves mantas lo más rápido posible, les rodeamos también sin darnos cuenta de emociones y les inundamos con nuestra forma de relacionarnos con ellos. Y es justo lo que necesitan. Sin esa marea de sensaciones afectivas, se sentirían, nos sentiríamos, perdidos, aterrados y angustiados. 

Todo ese conjunto de vivencias que nos acompañan desde que nacemos hasta la vida adulta, y que están formadas por cómo se relacionan las personas de las que dependemos con nosotros, forman el vínculo. 


Cuando atendemos a nuestro bebé si empieza a llorar, estamos creando un vínculo seguro.Cuando le hacemos cosquillas pa…

Y tú, ¿te has sentido juzgada?

El sentirse juzgada es una percepción que muchas veces es más de una misma que de los demás.
Con el tiempo estoy aprendiendo que muchas veces soy yo la que creo que la gente me juzga, más por algún complejo mío que porque lo hagan en realidad.

Sin embargo, desde que soy madre, me he sentido tantas veces juzgada, que creo que más de una y de dos es porque lo he sido realmente.

Me he sentido juzgada ante profesionales sanitarios. Enfermeras, pediatras, personal administrativo, que parece que consideran que soy demasiado exagerada por llevar a mi hija con tos a la consulta. Que parece que les molesta que me preocupe por ella.
Me duele especialmente porque también yo soy profesional sanitario, y quizás por el ámbito en el que trabajo, la salud mental, no subestimo el sufrimiento y la gravedad de lo que la gente trae a consulta a priori. ¿Tan difícil es ponerse en la piel de las madres y padres? Lo más preciado que unos padres pueden tener, su hija o hijo, se encuentra mal, no le ven bien…

Que antes lo envidiaba.

Que antes lo envidiaba. Yo era así. Sentía así.
Veía parejas jóvenes sin hijos allá donde iba y no podía evitar sentir una punzada de nostalgia y de sutil envidia de esa forma de vida que ya no iba a darse más para mí.
Me lamentaba de no haber disfrutado lo suficiente, como me ocurre siempre con todo, de no haber agradecido la capacidad de decidir en qué invierto mi tiempo, la capacidad de control ante casi todo e incluso del agotamiento que ahora veo que no era más que un ligero cansancio pasajero.
De pronto al ver a otros de mi edad sin bebés, me preguntaba que había hecho con mi vida. Que mi hija es lo máximo en mi mundo es un hecho, nada que ver tenia con quererla poco o mucho. La quiero más que a nada, pero me quitaba muchas cosas de las que no me había despedido porque ni siquiera se me ocurrió que fuera a dejar de tenerlas. 
Y de pronto, tras un cúmulo de cansancio, de bloqueo, de hastío, llega como un bálsamo la sensación reparadora de darme cuenta que de pronto ya no lo envi…

Lo que no disfruté del embarazo.

Desde el momento en que supe que estaba embarazada, surgieron en mí varias emociones que me fueron acompañando los casi diez meses siguientes. Agradecí muchas de ellas, pero hubo algunas que hicieron que no disfrutara de ciertos aspectos del embarazo. Aunque realmente no fueron las emociones las culpables, fue mi forma de gestionarlas.

No llegué a disfrutar del presente, del momento que estaba viviendo. Todo era, o mejor dicho me parecía, peligroso o preocupante. Sólo deseaba que pasaran las semanas para que naciera mi bebé y ver que todo había ido bien.

No disfrutaba de las ecografías. Llegaba con tanto nervio por si me decían que algo no iba bien, que me costaba procesar la información. Cuando por suerte me mostraban que la niña estaba perfectamente, estaba tan cansada de la tensión acumulada que desconectaba del resto de la consulta.
El tiempo que pasaba entre revisión y revisión lo vivía como una espera larga y me costaba estar tranquila.

Siempre anticipando, siempre preocupada...

5 cosas que no me habían dicho antes de ser madre.

Escuché de todo: cuidado con las estrías, no vas a dormir nada, no tendrás tiempo para ti misma, tener un hijo es maravilloso, tener un hijo también es cansado...
Pero hay cosas que he descubierto yo y de las que nadie me había hablado. Cosas personales, en este proceso nuevo y fascinante de ser madre:

Que la preocupación sería mi nuevo estado constante. Adiós a la tranquilidad de tenerlo todo controlado. Bienvenido miedo a que mi hija sufra.Que todo aquello que me parecía importante se volvería de pronto intranscendente. Las prioridades cambian, incluso aquellas que pensabas que no iban a hacerlo.Que vería a mi pareja diferente. No había amor más grande que el que yo sentía por mi marido. Ahora hay otro amor más.Que cambiaría mi forma de ser. Donde antes me callaba si de defender mis derechos se trataba, ahora puedo gritar si hace falta para proteger los de mi hija.Que en la tarea de cuidar a mi bebé, sería ella la que sin saberlo, me estaba cuidando a mi. El cambio de vida no viene …

Los límites en la familia.

No he querido titular esta entrada los límites con los hijos, no me parecía justo. Creo que los límites a la hora de educar y criar a un hijo, o hija en nuestro caso particular, son límites que afectan a la familia en su conjunto, y deberían estar diseñados con esa finalidad: mejorar la convivencia en familia, no limitar únicamente las acciones de los más pequeños.

Es fácil leer todo tipo de opiniones, corrientes y estilos de educación. Desde mi punto de vista, el mejor estilo es aquel que permite que los miembros del conjunto familiar se sientan a gusto y puedan desarrollarse con plenitud.
En nuestro caso en concreto, el estilo con el que creemos que mejor encajamos, viene dado en parte por mi formación y mi experiencia profesional. Tengo una visión sistémica de la vida, es decir, la familia es un sistema y funciona como tal. Un sistema que se ve influenciado por cada uno de sus componentes y a su vez por otros sistemas externos. Está vivo, cambia, evoluciona... pero sin embargo, ti…

La angustia ante el extraño.

Desde que ha nacido nuestro bebé ha pasado mucho tiempo en nuestros brazos, los de sus padres. Y también ha pasado parte del tiempo en brazos de otras personas, familiares o amigos, que llenos de ternura y cariño han querido sostenerles y hacerles alguna carantoña.
Esto no parecía importar al bebé, que tan plácidamente se encontraba con unos y con otros. Eso sí, siempre con una ligera preferencia por su madre, como es normal.

Sin embargo, conforme crecen y aprenden que existe el otro, entendiendo al otro como una persona independiente, que va y viene y que no está unido a él en absoluto, empiezan a suceder una serie de fenómenos que como madres, nos preocupan.
Cuando antes se encontraba feliz en brazos de su abuela, ahora todo son llantos y pucheros. En la consulta del médico, la enfermera podía pesarle y medirle y no había problemas, ahora derrepente, es verla y ponerse a gritar como si la mataran.Yendo de paseo la gente se acerca y le dice monerías, y en lugar de sonreír como antes,…

De bebé a papá: 3 ideas para regalar el día del padre

Sé que mi hija tiene muchas ganas de regalarle algo a su padre. De decirle que es el mejor papá del mundo. Me lo dicen sus ojos brillantes cuando le mira y su sonrisa cuando aparece por la puerta de casa. Vive enamorada de él y él de ella.

¿Cómo no va a querer regalarle algo?
El que tenga 6 meses no es impedimento, para eso estoy yo, para ejercer de traductora y de mano de obra.

Sin embargo la limitación del lenguaje aún es un obstáculo importante entre ella y yo, y aunque lo intente, no consigo que me diga qué ideas tiene para regalarle, así que he tenido que buscar por mi cuenta, espero que la cuadren.

Ideas que he encontrado para regalar en el día del padre, de bebé a papá:

1. Empiezo por lo más sencillo: comprar algo genérico. No es lo más personal pero sí lo más sencillo si nos pilla el toro o si no somos muy buenas con las manualidades. Hay infinidad de tiendas que realizan verdaderas monadas en conjunto. A mí personalmente lo que más me ha gustado es este conjunto de body para …

¿Qué cambiaría si pudiera volver atrás?

Se escucha a muchas personas que reconocen no arrepentirse de nada. Que es peor no hacer algo, que arrepentirse por haberlo hecho.
Siempre he pensado que esa gente tiene mucha suerte de sentirse así: seguros y tranquilos con todo lo que han decidido, con todo lo que han hecho y pensado.
No es mi caso.
Si bien es cierto que en parte entiendo su razonamiento y lo comparto, pues todos los pasos que he dado me han llevado a dónde estoy, y estoy feliz, sí que hay cosas que cambiaría si desde ahora, desde el futuro del pasado, pudiera visitarme en aquellos momentos y hablar conmigo misma.
Me diría que ya está bien de preocuparse por el futuro, que vengo de él y no es tan terrible ni espantoso como pensaba. Que estaba perdiendo un tiempo maravilloso, dejando de vivir cosas que sólo iban a ocurrir allí y en ese momento, porque estaba demasiado ocupada pensando en que ocurriría después.  Porque hay situaciones que son irrepetibles...bueno, realmente todas lo son, y ocupando nuestra mente preg…